Camino de Francisco de La Verna a Asís

Vía de Francisco de La Verna a Asís 

«Non est in toto sanctior orbe mons», reza una inscripción situada en el interior del santuario. La Verna no es solo el punto de partida de esta aventura, sino uno de los lugares más sagrados y conmovedores de todo el camino. Siguiendo los pasos de San Francisco se descubrirán magníficos parajes inmersos en la naturaleza, ciudades encantadoras y antiguos pueblos, hasta llegar finalmente a la ciudad natal de San Francisco, Asís, donde concluirá esta experiencia inolvidable. 

Disponibilidad: es posible participar durante todos los meses del año 

Duración: 11 noches y 10 días 

Servicios incluidos: 

-régimen de media pensión 
-transporte de equipaje 
-traslados previstos según el programa 
-credencial del peregrino 
-seguro de cancelación, asistencia médica y equipaje 
-mapas digitales en formato GPX 
-asistencia telefónica de Francesco’s Ways 

Servicios extra: 
-almuerzo tipo picnic 
-guía de senderismo 
-traslados no incluidos en el programa 
-todo lo no especificado en “Servicios incluidos” 

Precio por persona: 

-desde € 1.275,00 p.p. en habitación doble 
-suplemento individual bajo solicitud 

 Itinerario 

PROGRAMA 

DÍA 1 – Llegada al Santuario de La Verna 

Llegada a La Verna. La Verna no es únicamente el punto de partida, sino un lugar profundamente impregnado de espiritualidad, uno de los más intensos y conmovedores de todo el itinerario franciscano. Merece la pena llegar un día antes del inicio del camino para sumergirse en el silencio y la sacralidad del santuario, dejándose inspirar por los lugares que marcaron profundamente la vida de San Francisco. 

DÍA 2 – Etapa 1 – de La Verna a Pieve Santo Stefano 

La primera etapa presenta una dificultad intermedia: la subida es gradual, aunque no faltan dos tramos más exigentes —en el Monte Calvano y el Monte Modina— ideales para comenzar a entrenar cuerpo y respiración de cara al largo recorrido hasta Asís. 
Los primeros 7 kilómetros atraviesan bosques frondosos y sombríos, que se recorren con paso tranquilo, dejándose guiar por la quietud de la naturaleza. 
Los últimos 8 kilómetros descienden suavemente por un camino de tierra claro y bien transitable, que acompaña hasta el final de la etapa. 
Al llegar a Pieve Santo Stefano, os encontraréis en un lugar único: conocida como la “ciudad del diario”, conserva un valioso archivo público de escritos personales —cartas, diarios y memorias— donde se entrelazan las voces anónimas de la vida cotidiana con la historia colectiva del país. Tal vez sea una invitación a comenzar también vuestro propio diario de camino, recogiendo pensamientos, emociones y encuentros a lo largo de la vía hacia Asís. 

DÍA 3 – Etapa 2 – de Pieve Santo Stefano a loc. La Montaña 

Todo camino guarda una prueba temida, una etapa que parece insuperable. Pero precisamente allí, donde todo parece más difícil, se revela la mayor satisfacción: la de haberlo logrado. 
Afronta la jornada con calma y determinación, saliendo al amanecer y manteniendo un paso lento y constante. Si es necesario, valora la posibilidad de acortar la etapa, deteniéndote en alguno de los puntos intermedios disponibles a lo largo del recorrido. 
La primera parte del trayecto está dominada por una larga y exigente subida. A pocos kilómetros del trazado principal, el Eremo del Cerbaiolo ofrece una valiosa oportunidad para una pausa espiritual (conviene informarse previamente sobre los horarios de apertura). 
Desde Viamaggio, a unos 10 kilómetros de la salida, comienza uno de los tramos más duros: una ascensión empinada entre bosques que en su día marcaron la “Línea Gótica”, la barrera defensiva alemana erigida en 1944 para frenar el avance de los aliados. 
Hoy, en lugar de recuerdos bélicos, se encuentran ciervos, corzos y otros habitantes de la Reserva del Alpe della Luna, en un entorno salvaje y silencioso que evoca las alabanzas a la naturaleza cantadas por Francisco de Asís. Entre árboles centenarios y paisajes montañosos, el Eremo de Montecasale es un refugio ideal para el descanso y la contemplación. Aquí, donde Francisco pasó y transformó a tres ladrones en hombres nuevos, todavía se respira su presencia y su mensaje de paz. 

DÍA 4 – Etapa 3 – de loc. La Montaña a Sansepolcro 

Se continúa en descenso hacia Sansepolcro, cuyo nombre deriva de dos peregrinos que, de regreso de Tierra Santa, fundaron aquí una comunidad monástica. La ciudad es un tesoro de belleza y conserva obras preciosas de Piero della Francesca, Rosso Fiorentino y otros artistas del Renacimiento. 

DÍA 5 – Etapa 4 – de Sansepolcro a Citerna 

En la puerta de la Catedral de Sansepolcro está esculpida la figura clásica del peregrino, con bastón y alforja, símbolo de un vínculo atemporal entre los viajeros espirituales de ayer y de hoy. 
El recorrido, de unas cuatro horas, discurre principalmente por terreno llano entre campos cultivados y antiguas casas rurales. A la salida de la ciudad es necesario prestar atención al tráfico, pero tras menos de 3 kilómetros se camina por caminos rurales, entrando en la tierra de San Francisco: Umbría. Aquí las subidas se vuelven más suaves y el paisaje adopta tonos más serenos. 
El pueblo de Citerna, considerado uno de los más bellos de Italia, se alza sobre una colina en el Alto Valle del Tíber y se caracteriza por sus estructuras defensivas utilizadas como torres de vigilancia. En el casco histórico merece la pena visitar la Iglesia-Museo dedicada a San Francisco (no os perdáis la fascinante historia del hallazgo de la Virgen de Donatello); la Iglesia de San Miguel Arcángel, que alberga la valiosa Crucifixión de Pomarancio y una Virgen con el Niño de la escuela de los Della Robbia; y, por último, el singular camino medieval a lo largo de las murallas. 

DÍA 6 – Etapa 5 – de Citerna a Città di Castello 

El recorrido se desarrolla entre castaños de Indias, encinas y robles, con suaves subidas y bajadas sin pendientes excesivamente exigentes. A lo largo del camino se encuentran áreas de descanso y fuentes de agua, entre ellas una granja de búfalas conocida por la producción de excelentes mozzarellas frescas. 
Al llegar a la cresta de la colina en la zona de Le Burge, se disfruta de una vista panorámica de 180 grados sobre el Valle del Tíber y Umbría, un mosaico de colinas, pueblos encaramados, bosques y antiguas iglesias. Algunos tramos están expuestos directamente al sol, por lo que es indispensable llevar gorra y suficiente agua. 
En el pueblo de Lerchi se pasa junto a la fundación “Archeologia Arborea” (visitable con reserva), que preserva antiguas variedades de árboles frutales autóctonos, contribuyendo a la protección de la biodiversidad local. 
A lo largo del camino, una hornacina votiva y una cruz de hierro señalan la presencia del Eremo Franciscano del Buon Riposo, llamado así por la parada que San Francisco realizó en este lugar. 
La última parte de la etapa desciende hasta la sobria pero elegante fachada de la Catedral de Città di Castello, punto de llegada para los peregrinos que se dirigen a Asís. La ciudad cuenta con una larga tradición artística, con importantes obras de arte, palacios históricos e iglesias monumentales como la Catedral, San Domenico y San Francesco. Es también la ciudad natal de Alberto Burri, uno de los artistas umbros más célebres del siglo XX, cuyas obras se exponen en dos museos locales. Merece la pena visitar asimismo el Museo Diocesano, que conserva el Tesoro de Canoscio, uno de los conjuntos más antiguos de objetos litúrgicos paleocristianos. 

DÍA 7 – Etapa 6 – de Città di Castello a Pietralunga 

Dejando atrás Città di Castello, el camino se adentra entre bosques y tramos soleados hasta llegar a Pietralunga. Tras unos 6 km se alcanza Il Sasso, última oportunidad para abastecerse de agua y comida antes de una larga subida seguida de un descenso hacia Pieve de’ Saddi, antiguo centro espiritual del Alto Valle del Tíber. 
El recorrido continúa entre valles y campos silenciosos, alternando subidas y bajadas, con varias áreas de descanso para recuperar fuerzas. La llegada a Pietralunga, pequeño y acogedor pueblo umbro, recompensa el esfuerzo. Etapa larga que debe afrontarse sin prisas: conviene reservar energías para el último tramo, con un descenso y una subida final. 

DÍA 8 – Etapa 7 – de Pietralunga a Gubbio 

El recorrido discurre con facilidad entre bosques y claros con vistas panorámicas, hasta un tramo entre coníferas que precede la llegada a la llanura de Gubbio, donde campos y álamos dibujan el paisaje agrícola. 
En Loreto el paisaje cambia: los bosques dejan paso a campos cultivados y pueblos. Cerca de la iglesia de San Juan Bautista (generalmente cerrada, pero con custodio disponible) se puede disfrutar de un descanso a la sombra antes del descenso hacia Abbadia di Piazza. 
Aquí se continúa por asfalto, entre majestuosas encinas y largos tramos soleados, hasta la “Fuente del peregrino”, un don reciente para los caminantes. 
La llegada a Gubbio es emocionante, no solo por la belleza de la ciudad, sino por el profundo vínculo con San Francisco. El camino termina frente a la iglesia dedicada a él, donde una estatua lo representa con el lobo, símbolo del célebre milagro. 

DÍA 9 – Etapa 8 – de Gubbio a Biscina 

La etapa original sería de Gubbio a Valfabbrica; sin embargo, al tratarse de una etapa larga y exigente (36 km), se divide en dos. En este camino, Francisco se proclamó “heraldo del Gran Rey” ante los bandoleros y fue luego acogido, no sin dificultad, en la Abadía de Vallingegno, donde comenzó a servir en la cocina. Sus desafíos inspiran a todo peregrino que recorre sus pasos. 
Dejando Gubbio, se camina primero por asfalto con precaución y luego por camino de tierra, subiendo hasta la cresta desde la que se despide la ciudad. El camino continúa entre bosques, colinas, castillos y vistas al Monte Subasio. 
En la Madonna delle Grazie, pequeña iglesia querida por los caminantes, se puede hacer una parada para un momento de reflexión. 
Se asciende luego hacia el Eremo de San Pietro in Vigneto, con una fuente en su interior, y tras un descenso se llega a Caprignone, otro punto de descanso a la sombra. 
La subida al Castillo de Biscina es exigente, pero allí se encuentra la última fuente de agua antes del largo descenso final, soleado y por asfalto, hacia Valfabbrica. A lo largo del camino se encuentra también la sugestiva Pieve de Coccorano. 
Valfabbrica, como un “Monte do Gozo franciscano”, invita a reflexionar sobre la inminente llegada a Asís y el encuentro con la tumba del Santo. 

DÍA 10 – Etapa 9 – de Biscina a Valfabbrica 

La subida al Castillo de Biscina es exigente, pero allí se encuentra la última fuente de agua antes del largo descenso final, soleado y por asfalto, hacia Valfabbrica. A lo largo del camino se encuentra también la sugestiva Pieve de Coccorano. 
Valfabbrica, como un “Monte do Gozo franciscano”, invita a reflexionar sobre la inminente llegada a Asís y el encuentro con la tumba del Santo. 

DÍA 11 – Etapa 10 – de Valfabbrica a Asís 

La última etapa comienza en el silencio de los bosques y, desde Pieve San Niccolò, el paisaje se abre entre viñedos y olivares, anunciando la cercanía de Asís. El camino es variado: subidas, bajadas y algún tramo empinado, pero la meta cercana sostiene cada paso. 
De repente aparece Asís, con el majestuoso perfil del Sacro Convento y la Basílica: es uno de los momentos más conmovedores de todo el recorrido. 
Poco antes de la llegada, en Ponte de Galli, se puede optar por atravesar el Bosco di San Francesco, una alternativa sugestiva al tramo asfaltado. 
Se entra en la ciudad por la Puerta de San Giacomo, la misma desde la que partían los peregrinos hacia Santiago. 
La Basílica de San Francisco, iluminada por el sol, acoge a quienes llegan. Es el momento tan esperado: al llegar a la Tumba del Santo, se puede detener uno en oración, en la penumbra de la lámpara perpetua. 
Junto a ella, en la Statio Peregrinorum, es posible recoger el Testimonium (para quienes han recorrido al menos 100 km a pie) o la Chartula Peregrini, para conservar el recuerdo de este camino. 

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